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Incaseayalux

Quiénes somos | Incaseayalux, taller de arreglos en Bilbao

Abrimos en 2013 en Avenida Real 108, en San Ignacio. Seguimos en el mismo bajo.

Un bajo en la Avenida Real, invierno de 2013

Carmen Fernández aprendió a coser en el taller de su madre, en la calle Autonomía, y durante años compaginó los arreglos con un empleo en una tienda de tejidos de la calle Licenciado Poza. El local del 108 llevaba dos años vacío.

Tenía el suelo de terrazo levantado por una esquina, una persiana que bajaba a tirones y un lavabo minúsculo al fondo.

El alquiler costaba 640 euros al mes en enero de 2013, y por eso Carmen firmó el contrato un martes por la mañana y abrió la persiana el lunes siguiente, con una Singer de 1978 que le había regalado su madre, una mesa de plancha comprada de segunda mano en un anuncio de Deusto y un cartel de cartón escrito a rotulador.

Los primeros meses fueron de ajustar y de equivocarse. Los vecinos de San Ignacio entraban con dobladillos de pantalón, con cremalleras rotas de cazadoras de punto, con cortinas del salón que llevaban quince años sin lavarse. Carmen cobraba en efectivo y apuntaba cada trabajo en un cuaderno de tapas azules. En junio de 2013 ya tenía lista de espera de cuatro días, y en septiembre contrató a Rocío Ruiz para atender el mostrador y no dejar la máquina cada vez que sonaba el timbre.

El nombre lo eligió Carmen sin darle muchas vueltas, porque quería algo que no sonara a sastrería de barrio ni a tienda de ropa, y una sobrina suya de dieciséis años le dijo que incaseayalux sonaba a marca. Nos quedamos con eso y con el dominio incaseayalux.click.

En 2015 entró David Ramos, que venía de un taller de marroquinería en la calle Ribera y sabía trabajar el cuero y las pieles.

Con él llegaron los arreglos de chaquetas de moto, los cinturones, las correas de bolso y los trabajos que antes rechazábamos porque no sabíamos hacerlos bien.

Un bajo en la Avenida Real, invierno de 2013

Lo que no entra por la puerta

Hay trabajos que decimos que no casi cada semana. No tocamos la instalación eléctrica de ninguna máquina: si una plancha o una remalladora da problemas de corriente, llamamos a un electricista y paramos el trabajo hasta que venga. No reparamos circuitos de frío, ni cámaras frigoríficas, ni equipos de aire acondicionado, aunque sean de un local textil.

No trabajamos sobre la tela de un edificio.

No hacemos toldos de fachada, ni cerramientos de terraza, ni tapizados fijos que exijan subir a un andamio. Tampoco aplicamos pesticidas ni biocidas de ningún tipo, y no tratamos plagas en prendas ni en almacenes. Si una pieza llega con moho o con olor a humedad, la valoramos y decimos si se puede lavar o si conviene desecharla, pero no aplicamos productos químicos de tratamiento. No somos un servicio médico, ni financiero, ni jurídico, ni educativo.

No damos clases ni cursos de corte y confección. Lo que sí hacemos es arreglar, ajustar y confeccionar a medida: cosemos botones, subimos y bajamos bajos, cambiamos forros, sustituimos cremalleras de metal y de plástico, ajustamos chaquetas de cuero por hombros y cintura, acortamos mangas de abrigo con vuelta y arreglamos pantalones de traje por tiro y por bota. Rocío recibe la prenda, la marca con un alfiler de color y anota en el sistema la fecha de entrega. David presupuesta los trabajos de piel y de prendas técnicas.

Cifras de un taller pequeño

En 2025 pasaron por el mostrador 2.847 prendas.

La mayoría fueron arreglos de longitud y de cintura, y el ticket medio se quedó en 19,40 euros. Los meses fuertes son mayo y junio, por las comuniones y las bodas, y octubre y noviembre, por los abrigos que la gente saca del armario y encuentra con el forro roto.

El taller abre de lunes a jueves de 8:30 a 17:30 y los viernes de 8:30 a 15:00.

Cerramos sábados, domingos y festivos. Rocío atiende el mostrador y el teléfono 94 3193531, y responde los correos que llegan a [email protected] en el mismo día laborable si entran antes de las cuatro de la tarde.

Para los encargos a medida pedimos cita previa, porque la toma de medidas dura unos cuarenta minutos y hay que probar el patrón sobre la persona. Carmen gestiona la agenda de citas y avisa por teléfono o por correo cuando la prenda está lista. No cobramos por el presupuesto, ni por la toma de medidas inicial, ni por decir que no a un trabajo.

El barrio, la clientela y las manos que trabajan aquí

Tenemos clientes que vienen andando desde Deusto, desde Indautxu y desde el Casco Viejo, y otros que cruzan el puente desde Barakaldo o desde Getxo.

El metro de San Ignacio está a cuatro minutos de la puerta, y el autobús 58 para en la esquina de la Avenida Real con la calle Gabriel Aresti.

Mucha gente aprovecha el trayecto de vuelta del trabajo para dejar la prenda y recogerla al día siguiente. Trabajamos con proveedores de hilo y de cremalleras de Bilbao y de Basauri, y con una tenería de Ubidea para las pieles que necesitan un acabado especial. No tenemos tienda online ni vendemos ropa terminada: cada prenda que sale del taller ha pasado por nuestras manos y por nuestras máquinas.

Incaseayalux S.L.U. es la sociedad que explota el negocio desde 2016, cuando Carmen pasó de autónoma a sociedad limitada unipersonal por consejo de su gestoría. David Ramos lleva el área de presupuestos y de compras de materiales. Rocío Ruiz coordina la recepción, las entregas y los avisos a clientes.

No hay más plantilla. No tenemos previsto ampliarla a corto plazo.

Nos gusta decir que este es un oficio de paciencia y de medida. Una cremallera mal puesta se nota en la primera semana, y un bajo torcido se ve al caminar. Por eso revisamos cada pieza antes de entregarla, la planchamos si hace falta y la doblamos con papel de seda. Si algo no queda bien, lo repetimos sin cobrar la segunda vez.

Cómo llegar y cómo encargar

Estamos en Avenida Real 108, 48080 Bilbao (Bizkaia), en el bajo, con escaparate a la calle y timbre a la derecha de la puerta. El local tiene un escalón de entrada de doce centímetros.

El mostrador está a 90 centímetros del suelo, así que se puede atender de pie sin agacharse. Para encargar un arreglo basta con traer la prenda y contarnos qué quieres cambiar. Rocío la revisa, anota la fecha de entrega y te da un resguardo con el número de trabajo.

Para una prenda a medida, llama al 94 3193531 o escribe a [email protected] y Carmen te dará cita en la primera franja disponible.

No prometemos plazos imposibles ni precios que no podamos mantener.

Damos un plazo realista, lo apuntamos y lo cumplimos. Si surge un imprevisto con un material o con una máquina, avisamos por teléfono antes de la fecha de entrega y buscamos una solución.